miércoles, mayo 18, 2005

Zoofilia aplicada

En fin de año dispuse de mi 1ª oportunidad para adentrarme en el mundo de la zoofilia. Siendo la hora marcada en el cuaderno de bitácora las cinco de la mañana, irrumpió en nuestra fiesta un cochino porcino de procedencia sospechosa. Los primeros instantes fueron de cierta tensión pero tras unos minutos de incertidumbre, el maor brotó de nuestros cuerpos adulterados y nos lanzamos en una orgía de sexo duro, ingesta compulsiva de polvorones y karaoke ventrilocuo. El documento gráfico nos muestra como sostengo al gorrino mientras un travesti superdotado (pese a las apariencias) se prepara para ensartar al cochino.



Nota de editorial (o sea el_JV): bicos a la penya de Almojiar!!

No hay comentarios: