martes, junio 02, 2009

La comisura del lamento

Ya sé que no me quieres.

Puede que no lo recuerdes pero me lo me has dicho ya demasiadas veces.

No te lo reprocho (el amor, jamás),

tú me lo advertiste.

Nos cruzamos en un momento y en otro nos disiparemos.

Seré un recuerdo en tu vejez, una mancha en tu piel tostada.

Pero no aún, no si aún puedo evitarlo.

No quiero despedirme de tus labios todavía.

Tus mordiscos siguen en mi piel,

el mar aún baña la orilla.

Dime negrita, ¿Volverás a sonreir?

Espero bien que sí,

si no ya no podré evitarlo.

martes, mayo 26, 2009

6 meses no son nada (pero tardan tanto en pasar ...)


6 meses han pasado desde la última vez que te escribí. No se porque no lo he hecho pero esa es la realidad. No te mentiría si te digo que el trabajo me ha absorvido o que mis restricciones para acceder a Internet han ayudado, pero lo cierto es que no te he escrito hasta ahora y eso es lo que cuenta.

Medio año puede dar para mucho o para muy poco según se vea. Puede que no haya cambiado ni una sola vez mis sábanas o que mi chica esté en la recta final de su embarazo; 133 días son muchos días aunque a algunos nos pasen más deprisa que a otros.

Para mí poco ha cambiado: continúo de peón en la misma ratonera, me gasto el sueldo en 5 días y apenas soy capaz de mantener 30 min. mi casa en un estado salubre. Sigo acumulando mi armario en montañas de ropa arrugada y puedo contar con los dedos de una mano las veces que me habré afeitado en este tiempo. Hoy he vuelto a sentarme frente a tí para escribir y contarte como me van las cosas pero en cuanto empiezo a enumerar escenas y sucesos a fin de ordenarlos del modo más comprensible posible ...

Cuanto cuesta aprender a amar, yo creía que era un sentimiento y un sentido aprendido pero me equivocaba. Quizás no sepa lo que significa todavía pero tengo muy claro que no es: egoísmo. Me he abrazado a demasiados espejos cóncavos buscando la inflexión adecuada del destino a mi alma. Ahora me siento feliz e incómodo a un mismo tiempo, si recordara las sensaciones de cuando era un bebé.

Cómo surge el afecto en el alma de un bebé? Cuando le inoculan a uno el espectáculo del amor? Yo no quiero tener amor, y mucho menos aparentarlo. Quiero ser, quiero sentir; y sufrir cuando toque sufrir y reír cuando toque reír.

Ahora empiezo a hacerlo, como un crío que descubre que sus piernas le sostienen y lo llevan donde quiere.

Y tengo miedo, mucho miedo. Pero soy feliz, muy feliz.

viernes, noviembre 28, 2008

Farewell


We'll meet again in Arizona, man!! Take it easy!

martes, noviembre 25, 2008

Ausencia y Pasión

Si te llevara el olvido
allá donde los sueños se pierden;
si te esfumara la mañana
como se disipa su niebla;
quizá entonces,
(tránsito trascendente)
se encogería el espíritu para exprimir gota a gota
su esencia,
anhelo perpetuo de las mil tardes
pendientes por pasear,
en las que tomando tu mano
volaramos bien lejos
por encima de tejados y avenidas dejando atrás la ciudad
(prisión de nuestras vidas)
hasta alcanzar la mar,
el sosiego
en el que las olas, rumor perpetuo,
te susurrarán su emoción contenida,
calma y dolor por la perenne ausencia
de todos los amados que fueron
y nunca volvieron.

<< Contempla lo insondable,
-voz profunda del Océano-
el lugar donde los corazones en paz,
lecho de coral y vida
tras las verdes pupilas translúcidas
que te reflejan
donde jamás antes alcanzó la luz.>>

Ahora seamos,
en el acantilado de la vida
desde el cual se contempla (en unidad)
una promesa,
nuestra promesa salada bajo su manto infinito,
recuerdo oculto de inquietudes propias
por si te llevara el olvido.







J. La Vía Láctea

lunes, noviembre 24, 2008

Latido del Mar

Tiento al futuro, y pienso

cuanto será el gozo

de compartir

contigo

felicidad, miseria y destino.



Ni el dolor más desaprensivo

me separaría de ti,

clavel escondido:

mi reposo

sólo en tu pecho abierto,

oculto a las urracas,

entregado, desprendido.



Cada corazón tiene dos hemisferios.

uno, artificial, estupendástico

arpegio que se embadurna

en vacíos afectos,

anhelos, vanidades.

El otro es el indivisible,

vergonzoso, doliente, callado;

hierro forjado en el desasosiego

que se fundió en ti

para no sufrir más

y fluir por entre tu cuerpo

como la espuma del mar

cuando acaricia la orilla

de tu desnudez.



Seguiré tus pasos

más allá del cabo,

donde se acabe la infancia

y alcance la madurez,

sendero irreversible

en el que morir para dar fruto,

como la semilla del árbol

en el despertar de una nueva vida.

J. La Vía Láctea