miércoles, junio 22, 2005

Cuando uno recupera la fe en la vida.

Las últimas dos semanas han sido muy moviditas en cuanto a emociones se refiere; la calma (o el tedio) al que mi corazón se vió obligado durante los últimos tiempos se ha disipado como la niebla en una mañana de brisa. Es como si hubiese vuelto limpio y purificado del infierno para recibir un amor inmaculado.



El dolor y la profunda falta de sentimientos me dejaron seco y aspero, sin más esperanza ni descanso. En cierta ocasión, mi hermano Nolo me aseguró que sin Amor no alcanzaría mi respuesta; yo me negué a aceptarlo pero el tiempo le ha dado la razón, el artista se alimenta de sentimientos, de sentimientos de Amor como los revolucionarios (decía el Che), sin Amor la inspiración se vuelve frágil e inconsistente como el papel de fumar y todo se ennegrece y pudre. No hablo exclusivamente del Amor por alguien, me refiero a cualquier tipo de amor, cualquier afecto estrecho para el individuo es necesario para poder canalizar su expresividad. A mí me ha vuelto y me siento feliz, muy feliz.

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