miércoles, julio 05, 2006

Como una gota de agua


























Aquí estoy en medio de la oscuridad creciente, preparando el último examen de un curso cargado de tribulaciones y deseos. Cuando preparas un examen de música más del 50 por ciento está en escuchar la melodía y la armonía dejando que absorvan cada milímetro de tu piel. Pues haciendo un descanso en la labor uno aprovecha desde el ordenador de mi gran amigo Jaime para echer un vistazo al espejo mientras un Preludio de Chopin titulado La gota de agua lo surca de lado a lado. Es como contemplar una fisura en el espíritu que no deja herida pero cicatriza con su húmeda huella (ou ronsel en galego, que bonitas lembranzas de Manoel Antonio). Y con el teclado en las rodillas, simulando un piano ortográfico, echo la vista atrás y entre la sonrisa y la lágrima recuerdo lo bueno y lo malo. Sólo espero que este Ortigueira sea un borrón y cuenta nueva.


Delirio y lamento del romántico

¿Quien me acompaña a pasear por los infiernos de Dante?

Una gota de agua, que es mi alma.

Cuando repiquen las campanas, todo habrá terminado.

Así pierdo el tiempo,

escuchando a Chopin en mitad de la noche

como George Sand bajo la luna de Mallorca.

Otra calada a mi agonía desde el pupitre.

Remordimiento y Voluntad.

- Chofff!

No hay comentarios: