
Tengo el cuerpo entumecido. El frío del invierno ha llegado sin paliativos y pasear se ha convertido en pasatiempo de desheredados y gente de pocos recursos. El burgués tiene otras preocupaciones mas propias del calendario litúrgico: regalos, reuniones sociales, ostentación y autocomplacencia.

Para mí, todo sigue igual; desde que asumí mi puesto de maquinista en la cafetería, el estío dió paso al dorado Otoño y éste ha cedido su lugar al General Invierno a falta de los actos organizados. La naturaleza ha avanzado dentro de su sencilla esencia del movimiento mientras mi persona sólo se ha proyectado entre cortados y manchados. No critico la dedicación y la entrega con la que asumí el compromiso stajanovista, las directrices del gran Stalin me guían por un camino de sacrificio y progreso recíprocos, pero una pequeña parte de mi conciencia se ha estancado en la dinámica del pistón.

Nunca he tenido miedo al reto progresista, siempre he dado un paso al frente cuando se solicitaban voluntarios, siempre he alzado la bandera roja desde nuestro lado de la trinchera sin más convencimiento que llegar al objetivo y sin embargo ahora tengo miedo a dar ese mismo paso hacia el abismo de los sentimientos. Me he mecanizado tanto que de mi pecho sólo surgen traqueteos de maquinaria mal lubricada, mis sentimientos se esconden aturdidos por la claridad de los rayos solares, ahogados por el consuelo espirituoso de la nocturnidad.

Pero no queda más remedio. No existe estatua dedicada al obrero sin su pareja koljosiana. Lo que comenzó como un esfuerzo personal, debe ahora transformarse en plan colectivo quinquenal. Nadie dijo que fuese agradable ni reconfortante: esa es la naturaleza de la belleza griega, del kalós kai agazós de inspiración occidental que tanto dolor ha provocado. No quiero aprehensiones, sólo necesito deseos para avanzar.

Esta es mi exigencia.

2 comentarios:
Decía Tagore
"Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y ví que la vida no era más que servir... y el servir era alegría."
Espero que esto te sirva para acrecentar tus deseos de avanzar.
Jota, recuerda que Strelnikov, al final, volvia a por Lara.
O rato da Gaiteira dixit.
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