miércoles, diciembre 06, 2006

Götterdämmerung en la ciudad



La biblia recoge gran cantidad de símiles, metáforas y metonimias de una gran plasticidad y elocuencia; una de esas citas que no se me van de la cabeza por muchos años que pasen (maldito adoctrinamiento judeocristiano, luego hablan de Chávez y Fidel)es aquella que recuerda al poco precavido escultor que no se pueden levantar grandes estatuas de hierro u oro con los pies de barro porque éstos acabarán cediendo y toda la obra terminará por tierra. Pues esta metáfora la traigo yo a la situación de mi rinconcito de los castigados: A Coruña, La Coruña (Coruña al fin y al cabo), una ciudad rodeada de mar por 3 de sus cuatro puntos cardinales llamativa para el visitante y peculiar para el habitante que llama la atención por su belleza y ambiente. Sin embargo, a pesar de estar rodeados de mar, las ratas de la especulación, la usura y el beneficio mezquino han soportado los embites del agua y se han asentado en mi rinconcito.




El crecimiento demográfico en la ciudad debido a la migración forzosa del interior a la costa (Stalin hacía lo mismo, pero a gran escala), la falacia de la vivienda junto al mar (me puede alguien explicar como se puede encarecer una vivienda por esta al lado del mar cuando la ciudad en la que se encuentra, está sediada por el mismo?) y el trato preferencial a sus intereses ha llenado la ciudad de vampiros encorbatados irrespetuosos con el sacratísimo y CONSTITUCIONAL derecho a la vivienda (me río de las anticonstitucionalidades, señores conserbobos de doble oclusiva sorda) que están segregando socialmente esta ciudad al especular con su suelo habitado y por habitar. Doble es la afrenta pues si por un lado dejan que los barrios históricos se pudran sin ningún reparo y el dinero y la promoción se reducen a la edificación de nuevos pisos de LUJO (donde el lujo antes era apariencia, sacrificio y esmero), y digo edificación a pesar de que los chupópteros quieran disfrazarlo de rehabilitación o restauración; por el otro obligan a la juventud a buscarse un receptáculo prefabricado en estas tan extendidas urbanizaciones o barriadas de nueva planta pero antigua homogeneidad en las afueras de la ciudad, sometidos a un transporte público irrisorio o al paradigma del petrodólar automobilístico, mientras que el corazón de la misma se desangra para los cuatro señoritos y los tres niños de papá, mustiándose con la vida de los verdaderos vecinos de la pescadería que hemos tenido que ver cómo poco a poco, y a la chita callando, se nos barre fuera de nuestro lugar para pagarle al señorito otro bastón con incrustaciones.



Y vosotros os preguntareis, incautos lectores, por qué tanta palabrería? Pues porque cómo señalaba en el título, Wagner llegó ayer de madrugada a la calle del Orzán. Llegó con retraso y unos cuantos acuses de recibo porque entre las 2 y las 3 de la mañana un edificio que llevaba 6 años declarado en ruinas y tres apuntalado se vino abajo justo enfrente del local más concurrido de la susodicha vía (un saludo para la gente del Pánico: Rafa, Jordi, Silvia, Javier y Víctor), un local que sábados noche puede llegar a reunir a más gente en la calle que en su interior, gente que de haber estado ayer reunidos (víspera de festivo, no sería extraño) lo más probable es que estuvieran sepultados bajo los cascotes. Por eso regreso a Wagner y a su caso de los Dioses porque en mi rinconcito tambien gusta la ópera aunque ésta se titule goterdamerdum cómo diría o rato Carrick Carrick.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Jota. A mi entender el cascote es bello solo cuando no corres el riesgo de que se derrumbe sobre tu cabeza. Mi abuela lucho contra el ayuntamiento, le puso tres denuncias a un tal Isidro, contructor, para servirle a usted y a sus muertos, a causa de un edificio de su propiedad que se caia a trozos frente a nuestra casa en La Gaiteira. Resulta que ese contructor estaba compinchado con la mujer de Paco Vazquez, nos dieron una patada en el trasero y se cargaron mi barrio a golpe de taladro y excavadora. Asi que te propongo, Jotis, que lleves casco por San Andres y que bailes sobre las ruinas cuando todo se desmorone, como el Polichinela que tu eres.

O rato da Gaiteira, carrick, carrick,..