
Lo cierto es que con setas o sin ellas, Mario es conocido como uno de los iconos más característicos de nuestra generación, símbolo inconfundible de una época, prohombre de nuestra infancia, ... Pero sí sólo es un monigote.
¿Seguro? Aquí está la prueba de que a pesar de nuestra imaginación y de nuestra capacidad para dar vida a seres inanimados, Mario vive sometido a una plantilla que ya ha calculado cada uno de sus movimientos para toda la vida.

Nuestras raíces se desmoronan, el 2D ya no cuenta en este mundo virtual y holográfico. Toda una generación soñando con dar saltitos de una movida a otra mientras una sintonía cuyo mensaje subliminal te obligaba a saltar encima de las tortugas que le habían tocado en la tómbola a tu hermana cada vez que el moustro (sí, q pasa, yo lo digo así y q nadie me torre eh! Puta máquina!) te manda a cocer berzas al principio de esa fase superchunga que es imposible de superar sin la flor de los webers pq hay unos fulanos en una plataforma q t lanzan chollines y aparte la pantalla se mueve por lo que si no vas a toda leche te puedes caer por alguno de los agujeros con pinchos empapados en alcohol q te pinchan a dolor y encima escuecen.
Estoy harto; quiero ser libre como Mario q nos dió una lección mandando a la porra a la princesa rubia criminal, resistiéndose a sus encantos durante tropecientos juegos (pq la pava era insistente a saco), teniendo q ir a rescatarla por exigencias del guión sin que a nadie le importase el daño moral q se le infringía o la vergüenza pública de ir vestido como un plomero menstrual. En fin, q Super Mario es una víctima de la sociedad y desde El espejo nos solidarizams cn él,

Libertad para Mario ya !!!

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