viernes, mayo 27, 2005

A vueltas con las cosas del querer

No puede ser tan difícil, narices! Resultan extremadamente curiosas las relaciones entre las personas hoy en día. Cuando sientes aprecio por alguien y pretendes demostrarselo, te faltan las fuerzas o te sobra el miedo para dar el paso y lanzarte. Resulta que vivo una situación frustrante por un lado y estupenda por otro (aviso que todo lo que aquí comento se basa en mi punto de vista, sobradamente demostrado mal baremo para analizar este tipo de situaciones pero como es el único que tengo, que le vamos a hacer: tengo una compañera con la que siento algo más que un mero buen rollo; no es complicado hablar con ella, pq incluso en ocasiones se me acerca ella (a mí me da una verguenza terrible acercarme); siento que hay algo más allá de cualquier relación normal pero al final siempre se tuerce la cosa, por un motivo o por otro: me acobardo y me escondo (en sentido figurado), o surgen las inevitables referencias a lo mal que caigo en su grupo de amistades (como los Montescos y los capuletos) y es en esos momentos cuando me echo atrás, y aunque me pase dos horas viéndola a 15 metros bailando con amigas a sabiendas de que es el momento ideal para entrar de una puta vez y jugar mi baza, como ayer por la noche, me siento en mi mesa con una caña sin presión, a mirar como el resto de la peña se relaciona y yo me regurgito en un cubata. Una señal sería suficiente, pero que señal necesito?

No hay comentarios: