lunes, junio 13, 2005

La infancia y la imaginación contra el sistema: Los Ewok



Dice mi madre que un artista lo es en la medida en que no renuncia a su infancia y por extensión, a la imaginación infantil. Los humanos olvidamos nuestra naturaleza curiosa con la madurez (o sus pequeños arrebatos iniciales), concentramos nuestra energía y nuestro empeño en proyectos y anhelos a los que se sacrifican vida y milagros para que al final, muchos terminen sin saber a que vino tanta dedicación cuando todos terminamos en la misma caja. No hablo de ganar o perder tiempo, me refiero a vivir o morir lentamente, a dejar que la vida pase por nosotros antes que nosotros la surquemos, a recuperar una inocencia enterrada bajo los apegos y las obsesiones adultas.

George Lucas,

que se aburría muchísimo cuando adolescente (como todo culo inquieto), se sacó de la chistera una historia de naves y extraterrestres, de droides y naves capaces de surcar el hiperespacio en segundos; desarrolló una pequeña epopeya posmoderna a partir del mundo de sus juegos e invenciones con la sincera idea de transmitir algo a nuestro tiempo. Yo defiendo la idea de que Star Wars representa una mitología posmoderna, un conjunto de mitos surgidos de la imaginación humana para plantear y comprender la naturaleza de nuestra existencia.



Alguien ha pensado en la valentía de un osito de peluche? Lucas tiene claro que la voluntad y el amor pueden más que cualquier otro valor (a lo largo de la saga asistimos a constantes ejemplos de victorias o éxitos inesperados)y decide utilizar una metáfora visual para hundir al Mal. En El retorno del Jedi, la batalla de la luna de Endor se convierte en el quid, en el pliegue donde la acción presentada en Una nueva esperanza y desarrollada en El Imperio contraataca recibe su desenlace; el bien destruye el mal partiendo de su bondad natural, valga la redundancia, de su inocencia virginal, de su imaginación infantil al fin y al cabo. Bien, pues desde esa visión parte Lucas para definir al pueblo ajeno a las disputas intergalácticas: los Ewok, una raza de ositos de peluche inteligentes que viven en una ciudad creada sobre las copas de los árboles. Si pensamos en la proyección de esta, llamémosle, subcultura dentro de Star Wars más allá de esta película (serie de dibujos animados, dos películas independientes, discos y demás merchandising) comprendemos su trascendencia. Incluso, si atendemos a la banda sonora compuesta por John Williams, certificamos la voluntad de los autores por convertirla en una referencia para los más pequeños, entre los que se encuentra el que aquí escribe.

Pd. Nunca le preste su coche ni su moto a un Ewok. El resultado salta a la vista.

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