
Pasó la noche, pasó la mañana, hace frío (como siempre) y en la calle no se ve un alma. Que estará soñando Coruña a estas horas? Un año que ya no volverá: ahí se queda 2005, Palpatine llegó al Vaticano, Alonso abusó con el Scalextric y Manoliño se retiró a Perbes. Muchas cosas para tan poca memoria, a mí se me ha pasado volando y lo único que recuerdo con detalle fue un suspenso traidor allá por el mes de Julio. 2006, el Dépor y Estrella Galicia son centenarios, enhorabuena, juntos me habeis dado mucho; cuando miras el calendario desde el primero de año te da un vértigo que tira para atrás, pero cuando queramos darnos cuenta estaremos comprando marisco al mejor postor y regalándole a Amancio otra casita como la del Parrote, a golpe de vestidito por aquí, americana por allá, sin percatarnos que el reloj no se detiene y que mañana será otro día. En mi navidad no hubo Papa Noel, no nació ningún Mesías, ni me metió mano ningún obeso. Tampoco hubo marisco, ni cava, ni regalos, ni grandes comilonas familiares, ni etiquetas, ni uvas. Y tampoco habrá triunviratos monárquicos ni pajilleros reales, a mí con Leonor ya me llega (sobrar, me sobra hasta el padre). Mi navidad fue los besos de mi madre, de mi hermana; las juergas con los buenos amigos, el tesoro del cariño, esa es mi navidad, hacer sentir a los que quiero que los quiero. Pero, en fin, eso ya procuro hacerlo todos los días.
Que el 2006 os permita realizaros, y a mí un poquito si os sobra, Feliz año!

No hay comentarios:
Publicar un comentario