
En las guerras, las tropas contrarias solían arrasar las pilas de cadáveres para evitar que algún "cobarde" intentara esconderse entre los inertes compañeros. Desde mi barra marmórea las fiestas de estos días se ven como un asedio nazi de características similares al de Leningrado. Bajo un firmamento cubierto de pocillos y copas de champán, mi menda lerenda sobrevive agazapado con cara de estreñimiento en el hueco de un fregadero, mascullando blasfemias ingratas contra los clientes que se arremolinan ante nuestras puertas exigiendo fonda y tentempié. Es el precio de la revolución. Mientras, más pecunios pa la saca: y van 2 miles! €,€, dubidú!

Mientras, más acciones:
- Llenar la calle Torreiro de gallinas cluecas y comparar in situ el alarmante parecido entre las gallináceas y las clientas del Universo Inditex (y más allá!)
- Surcar la procesional calle Real ataviado de máscara antigás y ropa neutra para adentrarme sin ser identificado y estudiar de cerca sus contraídos especímenes.
- Enterrar mi móbil con honores de jefe de Estado y gritar: Finlandeses, culeados! cuando la televisión pública retransmita en directo el evento.
Estas son mis últimas enajenaciones, les faltan aún bastantes horas a fuego lento pero así podéis ir comprando los ingredientes de cada receta.
Para cando vaias pela rúa ao acupuntor: Vejo o mesmo Sol, vejo o mesmo ceu, vejo a mesma luz, ...

1 comentario:
só me vê a mim...
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