Sin embargo cuando me quedo solo con el periódico, esperando al cafetero errante que nunca llega , pienso en lo que hago y en la Onda de Jobim, y me invade una melancolía poderosa que se anuda a mi garganta y no me deja leer las noticias. Es duro trabajar con un mundo que te abofetea en cada envite y más asumir que de su gusto (tan escaso como su humanidad) deberá salir tu reconocimiento. No cedo a la melancolía, mi casi espiritual sentido de la praxis me lo impide, pero cada desplante me obliga a recordar porque estoy sirviendo las mesas de mis contrarios.
Ahora llega lo más duro y me encuentro tan solo. Tempus fugit, Ultreia et suseia!

P.d. Me impongo esta semana la medalla a la paciencia desmedida por el bien del Estado. Gracias sistema!

1 comentario:
Jota, recuerda, si no cumples cada dia con tu trabajo, otra familia de Irkust se queda sin tractor.
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