
Yo que pensaba que mi tiempo se dividía entre pocillos y papeles, yo que compaginaba los improperios del día y las incoherencias de la noche, yo que empezaba a surcar el Atlántico subido a un tazón de desayuno me encontré con la espuma entre los peñascos de la costa y me he quedado absorto con su cristalina gracia. Hay quien ya perjuraba sobre la piedra de mis ventrículos, incluso yo mismo accedí a prescindir de caramelos para evitarme más sufrimientos; pero las mareas son caprichosas, hoy me arriman a la costa, mañana puede que me lleven más allá del horizonte, por ahora sigo anclado a mi puerto cotidiano; mi corazón no late con más fuerza, resulta feliz volver a reconocer el sonido de un latido.
Lembra que somos dos presuntos colgados

1 comentario:
Agora em tudo o que faço
O tempo é tão relativo
Podes vir por um abraço
Podes vir sem ter motivo
Tens em mim o teu espaço
Todo o tempo do mundo
para ti tenho todo o tempo do mundo
Todo o tempo do mundo
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