miércoles, enero 30, 2008

Un ensayo peterburgués

Serpientes ahumadas de perfil reversible, cada calada al cigarro de filtro dorado se metamorfosea como las mariposas al ecloniarse durante la primavera. Desde mi mesa a los pies de la pista, los graciosos giros de cada pareja se introducían en mis oídos a base de compases y motus perpetuos. Sobre la mesa, una copa gastada y la más sospechosa botella de champán de toda la Rusia occidental. Era la víspera de nochevieja y todo simulaba un florido ensayo de lo que se avecinaba.

- Y quien se preocupa de los candelabros? La iluminación es fundamental en cualquier evento.

- No te preocupes Vassili. Todo va a estar en su sitio. Tenemos toda la jornada de mañana para ultimar los detalles.

- Coómo quieres que no me preocupe?!

(La sala se oscurece y el ballet se presenta a ritmo de foxtrot bajo los focos)

- Por favor, querido amigo, no estamos hablando de un mero detalle, la ilu...

- Shhhhh! No seas maleducado. Guarda la compostura ante las muchachas.

El resplandor de los vestidos cegaba por momentos la belleza del espectáculo. Cada una de ellas irradiaba sensualidad con cada gesto materializando los melosos acordes de la orquesta.
Guardé mi pañuelo tras secarme el sudor de la frente y bebí otro sorbo de aquellas efímeras burbujas.
Mi vista se relajaba en sus movimientos, más propios de las mareas que de las mujeres, olvidando la ebriedad y ablandándome todo el cuerpo. Estaba completamente empapado en alcohol, mi aliento ardía al surcar la glotis.

(Con una brusquedad inusitada, el piano enciende todas las luces y expulsa a las muchachas en todas direcciones.)

La música salpico de luz todos los rincones del salón cegando a los presentes. Sin embargo, aquel duelo para dos pianos recuperó el ambiente distendido de la velada y ofreció una magnífica oportunidad para recuperar las conversaciones y la atmósfera de buenas maneras que reinaba siempre en el Gran Salón de Nevsky Prospekt.

(Dos trabajadores alzan una guirnalda festiva sobre las cabezas de la pareja gestora.)

- Todo saldrá como siempre Vassili, bebe y calla.

- Si tú lo dices.

Era la víspera de nochevieja y todo simulaba un florido ensayo de lo que se avecinaba. Todo mi cuerpo reposaba sin preocupaciones, a mitad de camino entre la borrachera y la satisfacción. Limpié mis empañadas gafas y repetí mi libación. Una profunda niebla de exceso se respiraba en el ambiente, como el preludio de una orgía en la Belle Epoque.

Cerrar los ojos; eso era lo que quiero, cerrarlos y soñar mientras gire el mundo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Usted y yo sabemos que sin vodka el siglo veinte sería nazi.
Buen trabajo, camarada, siga sobre esta linea!!

O rato da Gaiteira