jueves, octubre 30, 2008

Sweet and Sudden Moon Angel

Siempre que me acuerdo de tí me pican los brazos.



Bueno,

picor quizá no sea la palabra.

Mejor hablemos de hormigueo.

Algo así como una descarga eléctrica,

una ínfima sensación electróstatica

que se transmite entre mis venas

insdinuando a cada músculo

un remórdido placer:

el de cubrir mi cuerpo con tu desnudez

sintiendo cómo se eriza nuestra piel

y se curva mi espalda

en tangencia con tu meridianeidad.



Ya sabes, un recuerdo reflejo,

una de esas tensiones innatas:

algunas veces en el trabajo, otras en el Metro;

lo extraño es que nunca sea en el dormitorio.



Lo cierto es que miento en lo último:

Lo que sí extraño cada noche

es que al otro lado del edredón sólo me esperen el frío y la humedad.



Entonces,

de madrugada,

me encojo en una esquina de la cama

y enciendo un "Foxie lady cigarette".

Ahí, "Angel", justo en ese momento,

vuelve tu reflejo y mi dulce pasión.



Ya sabes Luna,

siempre que me acuerdo de tí me pican los brazos.



J. La Vía Láctea



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