Bueno,
picor quizá no sea la palabra.
Mejor hablemos de hormigueo.
Algo así como una descarga eléctrica,
una ínfima sensación electróstatica
que se transmite entre mis venas
insdinuando a cada músculo
un remórdido placer:
el de cubrir mi cuerpo con tu desnudez
sintiendo cómo se eriza nuestra piel
y se curva mi espalda
en tangencia con tu meridianeidad.
Ya sabes, un recuerdo reflejo,
una de esas tensiones innatas:
algunas veces en el trabajo, otras en el Metro;
lo extraño es que nunca sea en el dormitorio.
Lo cierto es que miento en lo último:
Lo que sí extraño cada noche
es que al otro lado del edredón sólo me esperen el frío y la humedad.
Entonces,
de madrugada,
me encojo en una esquina de la cama
y enciendo un "Foxie lady cigarette".
Ahí, "Angel", justo en ese momento,
vuelve tu reflejo y mi dulce pasión.
Ya sabes Luna,
siempre que me acuerdo de tí me pican los brazos.
J. La Vía Láctea

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