lunes, noviembre 24, 2008

Latido del Mar

Tiento al futuro, y pienso

cuanto será el gozo

de compartir

contigo

felicidad, miseria y destino.



Ni el dolor más desaprensivo

me separaría de ti,

clavel escondido:

mi reposo

sólo en tu pecho abierto,

oculto a las urracas,

entregado, desprendido.



Cada corazón tiene dos hemisferios.

uno, artificial, estupendástico

arpegio que se embadurna

en vacíos afectos,

anhelos, vanidades.

El otro es el indivisible,

vergonzoso, doliente, callado;

hierro forjado en el desasosiego

que se fundió en ti

para no sufrir más

y fluir por entre tu cuerpo

como la espuma del mar

cuando acaricia la orilla

de tu desnudez.



Seguiré tus pasos

más allá del cabo,

donde se acabe la infancia

y alcance la madurez,

sendero irreversible

en el que morir para dar fruto,

como la semilla del árbol

en el despertar de una nueva vida.

J. La Vía Láctea

1 comentario:

Anónimo dijo...

GUAPO!!