cuanto será el gozo
de compartir
contigo
felicidad, miseria y destino.
Ni el dolor más desaprensivo
me separaría de ti,
clavel escondido:
mi reposo
sólo en tu pecho abierto,
oculto a las urracas,
entregado, desprendido.
Cada corazón tiene dos hemisferios.
uno, artificial, estupendástico
arpegio que se embadurna
en vacíos afectos,
anhelos, vanidades.
El otro es el indivisible,
vergonzoso, doliente, callado;
hierro forjado en el desasosiego
que se fundió en ti
para no sufrir más
y fluir por entre tu cuerpo
como la espuma del mar
cuando acaricia la orilla
de tu desnudez.
Seguiré tus pasos
más allá del cabo,
donde se acabe la infancia
y alcance la madurez,
sendero irreversible
en el que morir para dar fruto,
como la semilla del árbol
en el despertar de una nueva vida.
J. La Vía Láctea

1 comentario:
GUAPO!!
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