lunes, diciembre 18, 2006

Al abrigo de la noche

Clara la luna me ilumina y camina

entre sollozos mi alma,

silbando a los grillos

antiguos versos de amor.

Poemas viejos e intermitentes

como esta noche las estrellas

repicando el firmamento de pura luz,

combustión y destello.

Corre mi niño tras una de ellas.

Tropieza y cae. Con la mirada perdida

siguen sus ojitos su fulgor escintilante,

y mi niño estira su manita

pero sus dedos no le alcanzan.

¿Que dibujas en la arena

con tu ramita de olivo?

Ya no miras al cielo.

Ensucias tus manitas con tierra

y tarareas modelando estrellas

por los caminos.

De emoción el cielo llora

por otro niño que se vuelve anciano,

otro corazón mustio y resignado

a construir castillos en la arena

en lugar de cazar estrellas

durante las noches de verano.

J. La Vía Láctea

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bravo, jotis, sin más comentarios.
O rato